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RESTAURANTES

Página web para restaurantes en Sevilla

Reservas que llegan directamente a ti, sin comisión por reserva, y una web que ya ha enseñado la carta antes de que nadie coja el teléfono.

Ya trabajan así: Valhalla Smoke · Villa María · Revolution Academia

Los portales de reserva traen clientes, sí, pero también se llevan una comisión por gente que muchas veces ya era tuya: te buscó por el nombre y acabó reservando allí porque era el único sitio donde se podía reservar.

El teléfono suena en pleno pase. Quien lo coge está sirviendo, y una reserva mal apuntada termina en una mesa vacía o en una discusión en la puerta.

El menú del día cambia cada día y en internet sigue el de la semana pasada. Las reseñas, mientras tanto, se acumulan sin contestar.

Qué te montamos

¿Cuánto cuesta?

Un portal se lleva un porcentaje de cada reserva, todos los meses y mientras exista el restaurante. Aquí la cuota es fija: la reserva número cien del mes te cuesta lo mismo que la primera — nada. Cuanto más llenas, más barato te sale.

Todo lo de arriba —web, CRM y el WhatsApp que contesta solo— es el plan Elite: 999 € de alta y 149 € al mes.

Si de momento sólo quieres la web y tu ficha de Google, el plan Base son 499 € de alta y 39 € al mes.

Precios sin IVA (21 %). Permanencia mínima de 12 meses — abajo está el porqué.

Comparar los tres planes →

Lo que ya está funcionando

Estas tres webs están publicadas y se pueden abrir ahora mismo: son negocios reales de Sevilla, con su web, su CRM y su automatización en marcha. Míralas antes de escribirnos — para un restaurante el sistema es el mismo; lo que cambia son las preguntas que contesta y los datos que guarda.

Ver todos los trabajos →

Lo que suelen preguntarnos

Ya tengo Instagram y Facebook. ¿Para qué quiero una web?

Instagram habla con quien ya te sigue. Google y Maps te presentan a quien está decidiendo ahora mismo y todavía no te conoce — y ahí una historia de veinticuatro horas no sirve de nada: tu carta, tu menú del día y cómo reservar contigo tiene que poder leerse a las once de la noche, sin cuenta y sin descargar nada. Las redes se quedan donde están y siguen funcionando; lo que cambia es que dejan de ser el único sitio donde existes.

No soy nada técnico. ¿Voy a tener que aprender a manejar algo?

Lo montamos nosotros y lo mantenemos nosotros. Si hay que cambiar una foto, un precio o un horario, nos lo dices y lo cambiamos — cada plan lleva incluidos sus cambios al año. Lo único que abres tú es el CRM, y se abre en el móvil como una app más: se ve quién ha escrito y qué queda pendiente, y ya.

¿Y si el WhatsApp automático suena a robot?

Contesta al momento, con tus datos y a la hora que sea, el horario, si queda mesa, qué hay de menú o si tenéis opciones sin gluten. La comparación real no es «eso lo contesto yo mejor» — claro que sí. Es que a las once de la noche, o en plena hora punta, hoy no contesta nadie, y esa mesa acaba reservada en un portal que te cobra comisión, o en otro restaurante.

Doce meses de permanencia me parece mucho.

La cuota no compra un archivo que te entregamos y se acaba: paga que aquello siga publicado, al día y contestando todos los días del año, más los cambios que pidas dentro de tu plan. Por eso va por meses y no de una vez. Y antes de firmar te decimos qué plan encaja con un restaurante y qué se queda fuera: si no te compensa, el sitio para descubrirlo es esa conversación y no el mes ocho.

¿No tienes un restaurante?

El sistema no sabe de sectores. Vale para cualquier negocio local que atienda clientes: lo que cambia son las preguntas que responde tu WhatsApp y los datos que guarda tu CRM. Cuéntanos en dos líneas qué haces y te decimos qué plan encaja y cuánto costaría — y si vemos que no te compensa, te lo decimos también, que es más barato para los dos.

HABLEMOS DE TU NEGOCIO

Cuéntanos cómo llevas hoy las reservas y los mensajes, y te decimos qué plan encaja y qué costaría. Por el canal que prefieras — te contestamos por el mismo sitio.